
No todo es lo que parece, no todas las rosas son perfectas y huelen bien, también las hay que tienen grandes espinas. Pero ese no es el problema. Esas espinas se ven y se pueden evitar. Ten cuidado y no te acerques a oler aquellas cuyas espinas son de un tamaño casi inapreciable para el ojo humano... Esas serán, al fin y al cabo, las que resulten ser más dolorosas.

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