martes 1 de julio de 2008

Mundo imprevisible


No todo es lo que parece, no todas las rosas son perfectas y huelen bien, también las hay que tienen grandes espinas. Pero ese no es el problema. Esas espinas se ven y se pueden evitar. Ten cuidado y no te acerques a oler aquellas cuyas espinas son de un tamaño casi inapreciable para el ojo humano... Esas serán, al fin y al cabo, las que resulten ser más dolorosas.