martes, 2 de septiembre de 2008

Retuércete cobarde!


Rapex es un condón antiviolación para féminas creado por Sonnet Ehlers, una mujer Sudafricana. Su fin es que durante la penetración, éste "muerda" con sus dientes la cabeza del pene masculino apresándolo y haciendo que el depravado se retuerza de dolor, además de tener que acudir al médico para quitárselo. A esto se le puede añadir que disfrutará de unas bonitas cicatrices que le impedirán intentarlo de nuevo en una buena temporada...

Es horrible tener que llegar a este extremo, pero hay situaciones que son intolerables.

Una superstición que empezó en Sudáfrica, como creencia de que el contacto sexual con niñas y vírgenes era una medida para curar o evitar el virus del VIH, provocó que aumentara el número de violaciones en el país. Es así como casi la tercera parte de los niños y niñas han sido sometidos a abusos sexuales antes de cumplir 18 años.

Usar métodos como Rapex es solamente una manera de retrasar lo inevitable, ya que el problema no es algo nuevo, sino que está arraigado en la sociedad. Asimismo se consideraría una solución o un inconveniente, ya que el hecho de que algo te ataque el "pajarito" puede ser motivo de furia por parte del agresor. Una persona que es capaz de cometer un acto como éste merece más castigo que ver su miembro viril enganchado en un preservativo. Pero no podemos preguntarnos de antemano ¿y si lo castramos? Pues bueno... él ya no podría atacar a nadie más, pero no cesarían estas ideas peregrinas, y seguiríamos sin arreglar nada. ¿Y si lo metemos en la cárcel? Ya le podrás echar ganas, porque habría más personas que celdas. Entonces, ¿cuál es la solución? Edúcalos! Es igual que reñir a tu hijo cuando lo ves pintando la tapicería de los sillones ¿qué le vas a decir si no les has enseñado antes que está mal? Ahora bien, si él ya sabía que no era correcto entonces sí merecerá una buena reprimenda.
Por el momento, este cacharrito mordedor ha conseguido, al menos, atemorizar a los violadores, que ya se piensan dos veces eso de atacar (aunque a algunos les haría falta meditarlo un poco más). A la próxima... ¿por qué no inventamos algo que lo arranque de cuajo? Craahs! Y adiós muy buenas.